La Alimentación Intuitiva es un enfoque donde podemos aprender a comer desde la propia sabiduría de nuestro cuerpo.
Nos lleva por un proceso amigable, compasivo con
nosotros mismos, donde poco a poco podemos ir aprendiendo a escuchar nuestro
cuerpo como a identificar sus propias necesidades.
El comer de manera intuitiva no es igual a comer
todo a toda hora ni solo irnos por los alimentos que más nos gusta, sino todo
lo contrario, el placer no está en la cantidad de comida que comemos sino en la
calidad de lo que comemos, en el nivel de presencia que ponemos al momento de
comer.
La premisa principal de la alimentación intuitiva,
es que todas las personas tienen la sabiduría interna para poder decidir qué y
cuánto comer, simplemente porque así nacimos; un claro ejemplo es la manera en
que se alimenta un bebé, el cual come cuanto tiene necesita energía, como
también deja de comer cuando está saciado; si son mamás o han tenido la
posibilidad de convivir con niños pequeños, en algún momento han notado que los
bebés como los niños no comen cuando no tiene una necesidad real de alimento.
Todos nacemos con esta capacidad de autorregulación,
solo que, conforme vamos creciendo e interactuamos con nuestro entorno, nos
enseñan que los alimentos sirven para más cosas que recargar energía,
comenzamos a estar más atentos al exterior para regular nuestra ingesta que a
nuestro interior; poco a poco vamos perdiendo esa conexión con nuestro cuerpo.
Cuantas veces desde niños, nos enseñaron que no
podíamos levantarnos de la mesa hasta no acabarnos lo que estaba en el plato
... Eso nos fue enseñando que uno no termina de comer cuando uno está zaceado
sino hasta terminarse lo que hay en el plato; otro ejemplo, es que cuando los
niños tienen algún tipo de malestar, les ofrecemos primero un dulce o comida
para comenzar a aliviar el malestar; e infinidad de ejemplos a lo largo del
tiempo hasta llegar a ser adultos. Donde nos encontramos, en su gran mayoría,
desconectados de las señales de nuestros propios cuerpos y hemos normalizado
vivir a dieta.
Comer de manera intuitiva enseña a las personas
reconectar con su cuerpo y volver a comer de acuerdo a sus señales interna de
saciedad, satisfacció y hambre. Realmente no enseña algo nuevo, sino apoya a
las personas para que re-aprendan, para que saquen un recurso que ya tienen.
Comer respetando estas señales que tenemos de
manera natural nos ayuda a no comer en exceso y por lo tanto ayuda a mantener
un peso saludable y estable sin demasiadas restricciones o sin privaciones
excesivas. Permite también diferenciar el hambre fisiológica de otras
sensaciones que confundimos con ella como lo son la ansiedad o la tristeza;
para si atender de forma efectiva todas nuestras necesidades.
Se puede leer, simple, fácil, lógico y
evidente comer de esta manera, lleva su tiempo y sobre todo práctica; el
problema de muchos adultos es que han aprendido a no confiar en ellos mismos ni
en su cuerpo para regular lo que comen, no confían en la capacidad que tienen
de poder parar cuando están saciados ni de decidir qué es lo mejor.
Muchos adultos han aprendido que su mente ni su
cuerpo son de confiar, por eso mismo es que se apoyan en el exterior para que
alguien más les pueda dar esa contención y les ponga los límites que ellos
creen que no pueden ponerse.
Lograr
comenzar a comer de manera intuitiva, nos permite ser personas libres de dietas
restrictivas, de estar obsesionada con la comida, libre del círculo vicioso de
vivir a dieta y después tener atracones; nos permite estar mucho más conectados
con nuestra forma de comer y con nuestro cuerpo.
Este enfoque permite que las personas tengan un estilo de vida sostenible y sustentable a lo largo de sus vidas, reflejan una mejor relación con su cuerpo y saben reconocer las sensaciones corporales relacionadas a su hambre fisiológica como de existe algún tipo de hambre emocional.
La pérdida de peso no es una meta de este enfoque,
al contrario, es una consecuencia del proceso de escuchar al propio cuerpo y
atender sus necesidades.
Lol💜

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