¿Qué me ha traído el vitiligo a mi vida?

Me ha regalado el viaje más intenso y profundo de mi vida ... se lee fácil, solo que ha llevado su tiempo llegar al lugar donde me encuentro en este momento.

Quiero concentrarme en esos regalos "mal envueltos" que puedo observar a la distancia.

Desde un inicio, no aguanté someterme a tratamientos, desde mi muy personal punto de vista no me visualizada apegada a los tratamientos; a los pocos meses de iniciar los tratamientos desistí ... me quitaban mi propia paz mental, ayudandome a internalizar que había algo malo en mi y que había que "corregirlo". Mi mecanismo de defensa fue, me vale y voy a seguir esto sin tratamiento; ¿la verdad? ... es que había una niña llena de miedo, paralizada por el cambio tan abrupto que estaba teniendo su cuerpo, enojada con la vida por haberme puesto en esta situación ... literalmente, sentía cómo mi mundo se caía.

Este estado duró muchos años, casi 20 años para ser exactos ... en el inter logré estudiar una carrera, casarme, formar una familia, conseguir un trabajo. Solo que la constante era no sentirme suficiente y a disgusto con mi propia piel. 

Por varios años, fue un camino que recorrí sola, en silencio; hoy comprendo que mis padres hicieron lo mejor que pudieron con lo que tenían, en su momento no supieron darme esa contención que necesitaba porque también ellos estaban sufriendo en silencio, al igual que yo. Probablemente creyeron que al no profundizar acerca del tema eso ayudaría a que no doliera tanto.

La vida con los años trajo a Enrique, hoy por hoy mi esposo y con quien formé una familia; el ha sido una pieza clave en este proceso de aceptación. Me ha llenado de amor, me recuerda que no soy mi vitiligo. Con su amor ha sido esos brazos que me han protegido, dado contención en los momentos más difíciles, me ha acompañado paciente, tolerante y dándome mi espacio.

Juls (nuestro hijo) desde su llegada ha sido el recordatorio de lo que es el amor incondicional, ha crecido en un ambiente donde es normal y natural hablar de vitiligo. Me trajo la enseñanza de que Juls me ama por quien soy, el no tiene prejuicios. El mismo dice que su mamá es como un duvalín, porque tiene dos colores. 

Ellos son mis maestros, mis compañeros en este camino ... me recuerdan que mi valor no me lo de un diagnóstico, que el amor sincero e incondicional tiene el poder de sanar el alma.

Gracias vitiligo, por mostrarme el camino, el camino de que es importante voltear a verme, validar mis pripias emociones, que necesitaba aprender a amarme, a arriesgarme a atravesar mi propio dolor para poder crecer/florecer.

Y de pronto, un día donde no tenía "nada" que hacer, me encontré con la cuenta de Andrea (@mivitiligoyyo), por primera vez me atreví a escribirle a alguien para hablar sobre el vitiligo ... la magia sucedió, siendo el puente para conocer a la Dra. Karen y a Mayra; hoy por hoy trabajando en conjunto en la Fundación Mexicana de Vitiligo y Enfermedades de la Piel. 

El Grupo de Apoyo, me ha dado la oportunidad de crear comunidad, lazos, vínculos entrañables ... Trae tanta paz, saber que hay allá afuera más personas como yo, que al encontrarnos, nos reconocemos y no hay necesidad de dar explicaciones de nada porque sabemos lo que el otro vive y siente. Ni se diga del grupo de mamás, gracias por darme la oportunidad de maternarme a mi misma, de sanar lo que provocó el silencio que vivió mi mamá al respecto. Sé que donde quiera que se encuentre, está orgullosa de mi; abrazo con amor el proceso que me tocó vivir a mi, que me ha llevado a generar esa empatía y herramientas para contener a otros.

Ni en mis sueños más lejanos como nutrióloga me imaginé haber acabado siendo la cara de una marca dermatológica de renombre; lo logré gracias al vitiligo.

He podido integrar todas las enseñanzas en mi práctica profesional, brindando un acompañamiento a través de la empatía, comprendiendo que somos historias como también muchas razones por las cuáles nos relacionamos con la comida de "x" o "y" manera. 

Y bueno, la docencia, ha sido un otra área de oportunidad de trasmitir un mensaje de empatía, de permitirme añadir empatía, compasión en el proceso de la formación de nuevos profesionales. 

Hoy por hoy, son más los días buenos, donde me encuentro cómoda conmigo misma, ¡soy humana! ... que se vale no estar bien, dejarme caer pero sobretodo tener claro que mañana será un nuevo día con la posibilidad de hacer diferentes las cosas.

Cada uno de nosotros tiene el poder de decidir qué hacer con las cosas que le suceden; a mi todo esto, me ha llevado a hacerme responsable emocionalmente de mi misma. 


Gracias, gracias, gracias.


Lol


Comentarios